viernes, 6 de abril de 2012

Daphne rodriguezii: el camuflaje hecho arte

 Juega al escondite con el viento de Menorca

Este endemismo exclusivo de la Isla de Menorca y la cercana Isla d´en Colom es un verdadero artista de la cripsis o camuflaje. Su pequeño tamaño, su follaje discreto y poco compacto, sus flores de un color blanco apagado o crema que se mimetizan perfectamente con el suelo arenoso sobre el que vive y su preferencia por crecer bajo otros arbustos con los que entremezcla sus ramas le hacen pasar completamente desapercibido. Todos los botánicos que lo han estudiado coinciden en lo fácil que es pasar por su lado y no verlo.

Flores de Daphne rodriguezii a principios de abril. Recomiendo ampliar las fotos con un doble click para apreciar mejor los detalles.

Capullos florales de Daphne rodriguezii que guardan un extraordinario parecido con los del jazmín.

Este endemismo menorquín crece en la maquia litoral de las costas muy ventosas, sobretodo las del Este de la isla. La forma de las hojas y su tendencia a crecer casi a ras del suelo bajo otros arbustos, sobretodo Pistacia lentiscus y Phyllirea latifolia var. rodriguezii, con sus ramas entremezcladas con las de éstos, le protegen de los fuertes vientos que suelen azotar el Norte y Este de Menorca. Vive entre los 5 y los 80 msnm.

Las flores de este pequeño arbusto de la família de las Thymelaeaceae pueden ser blancas o de color crema. En la imagen se puede ver un ejemplar con abundantes flores de color crema.

 El delicado y discreto color de las flores le permite camuflarse perfectamente con el suelo de arena silícea de las zonas costeras de Menorca y la Isla d´en Colom. Esta pequeña isla de sólo 59 hectáreas forma parte del Parque Natural de s´Albufera des Grau. Está separada de la costa nordeste de Menorca por unos 200 metros de mar con un agua limpísima de un bellísimo color azul turquesa y en ella vive la población más importante de Daphne rodriguezii. (Ver el plano del Parque Natural de s´Alburera des Grau)

Este arbusto raramente supera los 50 centímetros de altura. Sus ramas son cortas e intricadas, las nuevas con pelos adpresos y las viejas glabras. La corteza es grisácea.

La otra variedad tiene las flores de un color blanco apagado que no llaman nada la atención al pasar junto al arbusto.

 Las flores son muy pequeñas. Tienen los sépalos y los pétalos unidos formando un tubo llamado hipanto que suele tener tintes purpúreos y mide entre 7 y 11 milímetros de longitud. Los 4 sépalos se abren en el extremo de la flor y no superan los 4 milímetros.

Brotación primaveral a principios de abril.

Este endemismo menorquín está catalogado como muy vulnerable y en grave peligro de extinción por ser muy sensible a la alteración de su hábitat. Está incluido en la Lista Roja de la Flora Vascular Española, en la Directiva Hábitat y en el Convenio de Berna.

Las hojas de los brotes nuevos son de suborbiculares a obovadas; las demás de obovadas a elípticas con el ápice redondeado y atenuadas en la base. Todas son persistentes, coriáceas, de color verde oscuro y brillantes por el haz y más pálidas por el envés, con el margen revoluto y provisto de pelos cortos de unos 0´2 milímetros.

Frutos rojo-anaranjados, carnosos y globosos de Daphne rodriguezii, incluidos en el hipanto hasta alcanzar la madurez. Suelen medir unos 5 milímetros. Maduran a principios del verano. Los frutos son comidos por la lagartija balear Podarcis lilfordi, la cual después dispersa las semillas con sus excrementos.

Este endemismo fue encontrado por el prestigioso botánico menorquín Joan Rodríguez Femenías en el año 1866. Para su correcta clasificación le mandó unas muestras a un amigo botánico, Joan Teixidor i Cos, quién con muy poca ética publicó el descubrimiento como propio dos años después en 1868. No obstante hay que decir a su favor que tuvo el detalle de dedicar la nueva planta a su amigo Rodríguez, dándole su nombre a la especie, Daphne rodriguezii. El Dr. Joan Rodríguez Femenías, muy ofendido, un año después intentó registrar la planta con un nuevo nombre, Daphne vellaeoides, pero las normas internacionales de nomenclatura de especies dan prioridad al primer nombre registrado y el nombre que le puso ha quedado como sinónimo.



4 comentarios:

  1. Preciosa, y el texto buenisimo. Un saludo.

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  2. Tengo una sola diapositiva de esta especie de un viaje a las Baleares hace años (no había cámaras digitales, claro); es una foto penosa, dicho sea de paso, así que cada vez que la veo me acuerdo de esta especie y me digo que tengo que volver para hacer alguna foto decente.

    Cambiando de tema, Joan, creo que era en una serie de la BBC dedicada a los reptiles (de las que presenta David Attenborough)donde salía la relación entre D. rodriguezii y las lagartijas de la isla, que actuaban como dispersores de la especie porque consumían sus frutos: que las aves o los mamíferos establezcan estas relaciones con los frutos carnosos de las plantas es bastante frecuente, pero con los reptiles es mucho más raro. Adaptaciones insulares.

    Un saludo.

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  3. Hola Salva:

    Desconocía este detalle. Muchas gracias por la información. Estas "simbiosis" o asociaciones mutualistas entre plantas y animales son para mí lo más bonito de la naturaleza.

    Un saludo

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  4. Descubro tu blog a través de otro y me ha gustado ...!! Me quedo para seguirte!!

    Saludos

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