sábado, 21 de abril de 2012

Ophrys balearica, vestida de terciopelo negro

La bellísima Ophrys balearica es la única orquídea endémica de las Islas Baleares. Pertenece al grupo de la Ophrys bertolonii y es prima hermana de la Ophrys catalaunica. La negritud y anchura de su labelo aterciopelado, el brillo metalizado de su mácula granate y el ginostemo en forma de cabecita de pájaro son varias de sus características más llamativas.

Flor de Ophrys balearica a principios de abril. Este ejemplar crece en plena Serra de Tramuntana en la falda de una montaña orientada hacia el noroeste. Recomiendo ampliar las fotos con un doble click para apreciar mejor su belleza.

Como ocurre en todas las orquídeas, sus flores carecen de néctar y atraen a sus polinizadores con dos estrategias de imitación o engaño: una estructural que imita la forma y los colores de una hembra receptiva y una química a través de la emisión de feromonas sexuales prácticamente idénticas a las del insecto hembra. Cada orquídea tiene un polinizador específico, aunque a veces puede tener varios. Hay también polinizadores especializados en el género Ophrys que copulan indistintamente con diferentes especies del mismo género, dando lugar con relativa frecuencia a bellísimos híbridos interespecíficos. El polinizador es siempre un macho. 

Las orquídeas a través de millones de años de evolución, tras el ensayo de numerosas mutaciones experimentales, han logrado imitar con tanta perfección a las hembras de los himenópteros polinizadores, en general abejas y abejorros, que los machos se sienten atraidos de forma irresistible por sus flores y copulan con ellas como si de verdaderas hembras se tratase. Al hacerlo, en el frenesí de la cópula, los dos polínios cargados de polen se pegan a la cabeza o al abdomen del insecto. Una vez acaba la cópula el macho vuela en busca de otra hembra, que lógicamente espera que sea verdadera, pero por el camino se encuentra con el irresistible perfume de las feromonas de otra falsa hembra y vuelve a caer en el engaño. Copula con la segunda falsa hembra y en el frenesí de la cópula los polínios que llevaba pegados procedentes de la primera flor dejan caer el polen o directamente se pegan en la cavidad estigmática del ginostemo y la segunda falsa hembra queda fecundada. El engaño ha sido un éxito y la orquídea ya tiene asegurada la siguiente generación.

Ophrys balearica iniciando la floración a principios de abril. Se ven bien las hojas basales y una hoja caulinar en el tallo.

Hojas basales de la Ophrys balearica anterior.

 Capullo floral abriéndose a principios de abril.

En primavera  suele llover muy poco en las Islas Baleares. Cada cuatro o cinco años se produce una sequía terrible. Deja de llover a finales de enero y no vuelve a caer una lluvia mínimamente aceptable hasta finales de septiembre o principios de octubre. En estas condiciones tan extremas la Ophrys balearica sólo cuenta con las reservas acumuladas en su diminuto tubérculo y para florecer debe reabsorber el agua y los nutrientes de sus hojas basales. En la imagen vemos un ejemplar sin hojas a finales de abril. El tubérculo ha reabsorbido todo el contenido de las hojas y lo ha enviado hacia las flores realizando un esfuerzo titánico para conseguir producir semillas y asegurar así la siguiente generación. 

 Para poner a prueba todavía más a la pobre orquídea la ausencia de lluvias impide que la hierba brote, los conejos y liebres no encuentran nada para comer y entonces se alimentan de las pequeñas hojas basales de las orquídeas, justo en el momento en que el tallo floral debe empezar a crecer. Si la sequía persiste, todo el esfuerzo realizado por nuestra bellísima orquídea balear no sirve para nada y los conejos se comen también las flores. Se pierde así toda una generación de futuras Ophrys balearica. Bajo tierra queda el tubérculo malogrado que se seca y desaparece. 

 Con suerte a veces no se pierde todo, la orquídea recurre al último de sus recursos para sobrevivir y el viejo tubérculo antes de secarse produce uno o dos tubérculos diminutos a su alrededor, que darán flores al cabo de dos años. 

 Sin embargo no acaban aquí las calamidades de nuestra Ophrys balearica, pues a veces incluso sus tubérculos son víctimas de la depredación de las ratas y conejos, que olfatean el suelo y cuando huelen los tubérculos, escarban, los desentierran y se los comen, malogrando de forma definitiva todo el esfuerzo titánico de la orquídea más bonita de las Islas Baleares.

Para poner a prueba todavía más su capacidad de supervivencia todas las orquídeas de las Islas Baleares deben soportar la depredación de las ovejas y en las últimas décadas la infernal plaga de cabras asilvestradas que si no encuentran hierba y brotes tiernos de sus plantas preferidas, recurren a las hojas basales y los tallos florales de las orquídeas, impidiendo que florezcan y produzcan las semillas de la siguiente generación. 

 En las fincas sometidas al pastoreo intensivo de las ovejas es muy difícil encontrar orquídeas. Éstas entonces se ven recluidas en las garrigas y pinares donde las ovejas raramente suelen pastar, pues prefieren alimentarse de la hierba rala que crece en los espacios abiertos con escasa vegetación arbórea y arbustiva. Las cabras, por contra, prefieren ramonear los brotes tiernos de los arbustos de garriga y su voracidad insaciable no respeta los pequeños tallos florales de las orquídeas, acelerando dramáticamente la progresiva desaparición de estas bellísimas plantas, especialmente en las zonas montañosas de Mallorca.

En justicia hay que decir que a la mayoría de orquídeas de los géneros Ophrys, Orchis, Anacamptis, Himantoglossum y Serapias les favorecen un ramoneo y pastoreo ligeros que mantengan abiertos los claros de las garrigas y pinares, pues estas plantas son ávidas de la luz solar, la necesitan para que sus flores sean visibles a los ojos de sus polinizadores. Sin rayos ultravioleta incidiendo sobre las flores éstos no son capaces de verlas, deben orientarse solamente por el perfume de las feromonas que emite la flor y muchas veces la polinización no se produce y los ovarios de las flores se quedan hueros y se secan sin producir semillas. De ahí que el pastoreo moderado desde finales de la primavera hasta principios del otoño no sólo no les perjudica sino que favorece la entrada de los rayos solares y la posterior producción de las semillas de la siguiente generación para perpetuar la especie.

Aunque no llueva en las frescas mañanas de primavera el rocío cubre de humedad las flores de la Ophrys balearica y le ayuda a soportar la sequía extrema de nuestras islas.

Recuerdo la emoción que sentí hace varios años, mientras fotografiaba las flores recien abiertas de una Ophrys balearica en una garriga litoral muy soleada del noroeste de Mallorca, cuando de pronto apareció un ruidoso abejorro negro, tan negro como el labelo de la orquídea, atraido por el irresistible aroma de las falsas feromonas y se abalanzó sobre una flor copulando con ella de una forma frenética. Sabedor del gran valor documental de una fotografía de la cópula del abejorro polinizador con la flor de la Ophrys balearica, le hice cuantas fotos pude en los escasos segundos que duró aquel frenesí, sin percatarme que mi cámara digital no estaba en modo macro. Ya de vuelta a casa, pasé las fotografías al ordenador y mi disgusto fue tremendo al comprobar que todas habían salido borrosas y desenfocadas.

Con tan refrescante baño matutino esta flor parece esperar ansiosa la visita de su amante polinizador negro.

Imagen de una flor de Ophrys balearica con los detalles de su anatomía. La estrategia de engaño es tan perfecta que la flor cuenta con un pequeño apéndice amarillo en el extremo del labelo, llamado apículo, que sirve para que el himenóptero se oriente en la cópula, es decir, que sepa donde tiene el extremo del abdomen la falsa hembra con la abertura para introducir su órgano copulador. La flor también ha desarrollado dos falsos ocelos de hembra, uno a cada lado de la abertura de la cavidad estigmática. De esta manera la orquídea consigue que el macho adopte la postura correcta e introduzca su cabeza con los polínios adheridos a ella en la cavidad estigmática del ginostemo donde están los órganos femeninos receptores del polen.

Frutos de Ophrys balearica en forma de cápsulas erectas y oblongas
 con numerosas semillas diminutas en su interior que son dispersadas por el viento y el agua de lluvia.

Como ocurre en todas las orquídeas, las semillas para germinar deben encontrar un hongo simbionte que alimente la plántula en las primeras etapas de la germinación, pues carecen de reservas de nutrientes, son una simple célula germinal, un óvulo fecundado rodeado por una fina envoltura de células que lo protegen. Si la semilla tiene suerte y cae cerca de una espora recien germinada de su hongo micorriza específico, los filamentos del micelio del hongo la detectan, la rodean como una telaraña en un abrazo de cooperación mutua y estimulan su germinación segregando una hormona que despierta la célula germinal de su letargo. Al carecer de reservas nutricias, el embrión de la orquídea en sus primeras divisiones celulares debe recibir los nutrientes proporcionados por los filamentos del micelio. Sólo así es capaz de seguir con el proceso de la germinación. Cuando la plántula de la orquídea eche sus primeras raíces se formará una unión muy íntima con el micelio, una simbiosis mutualista, un matrimonio de conveniencia que durará toda la vida de la orquídea. Los filamentos del hongo proporcionan agua y minerales a las raíces y éstas le devuelven el favor suministrándole los hidratos de carbono sintetizados por los cloroplastos de las hojas con la fotosíntesis.


8 comentarios:

  1. No sabes hasta que punto agradezco la aportación que haces a mis ojos, (verte-leerte) y a mis emociones más exactas.
    Agradecimiento, infinito agradecimiento.
    No tenia mi idea de que esta hermosa Ophrys balearica, ni de ninguna otra, tuviera la sabiduría genética de comportarse así. Nuestra bellisima negra, desde ahora mismo, me sera más intensa, más negra, más sabia, más hermosa y sexuada. Si. Mira que imitar a la hembra incluido este final de abdomen. Todo un detalle que, a poder ser,(este año me temo que no), voy a reparar en ella hasta la adoración más panteísta. Toda una diosa. Mi diosa Orphrys balearica. Gracias a ti.
    Un abrazo muy grande.
    Esperança Alomar.

    ResponderEliminar
  2. ¡Impresionante tu blog! Acabo de conocerlo gracias a Biodiversidad Virtual y creo que puedo aprender mucho con él.

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias a ambos por vuestros amables comentarios.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Impresionantemente hermosa. Me impresiona su forma y sus colores. Definitivamente me gustaria tener una en casa. Que pena que se habitat sea tan lejos y diferente al mio. Me gustaria saber mas sobre su cultivo en casa y sus cuidados. gracias!!!

    ResponderEliminar
  5. Anónimo, esta orquídea está protegida por la ley y no se puede cultivar en casa. Sólo está permitido fotografiarla en la naturaleza.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  6. Extenso y completo estudio con estupendas fotos. Se agradece......
    Y lo siento Joan, pero la ley nunca puede estar por encima de la investigacion y la docencia.....

    ResponderEliminar
  7. Buenas noches Joan.
    Si mme lo permites voy a poner el enlace de tu blog en el facebook.
    Para que todo el mundo vea las maravillas que ha creado la naturaleza.
    Un saludo desde Sevilla.
    Juan

    ResponderEliminar
  8. Gracias, Juan.

    Un saludo desde Mallorca.

    ResponderEliminar