sábado, 21 de julio de 2012

Erythrina caffra, el árbol del coral sudafricano

 Sus flores llenan de color los bosques de Sudáfrica

El árbol del coral sudafricano es una leguminosa arbórea de nombre científico Erythrina caffra. Su floración espectacular y su adaptabilidad a los climas subtropicales y mediterráneos libres de heladas de todo el mundo la han convertido en una de las plantas más bonitas de la flora de Sudáfrica. En su país natal crece en bosques costeros hasta una altura de 200 msnm.

Flores de Erythrina caffra de un intenso y luminoso color rojo anaranjado. Su acertado nombre científico la define a la perfección: Erythrina del griego erythros que significa rojo y caffra que es el nombre latino de la región africana de los cafres de donde es nativo, es decir, de Sudáfrica.

Bellísimo árbol del coral sudafricano en plena floración a principios de mayo fotografiado en la ciudad alicantina de Elche. Las flores se abren antes que las hojas, lo que realza todavía más la belleza de la floración. Éste árbol puede alcanzar los 12 metros de altura en cultivo y hasta 20 metros en su hábitat natural. Los ejemplares más espectaculares se encuentran en el Alexandria Forest que forma parte del Addo Elephant National Park de la región de El Cabo. Sus ramas están protegidas por espinas cortas y gruesas. Las hojas son trifoliadas. La madera es quebradiza y ligera, por lo que conviene sembrarlo en un lugar resguardado de los fuertes vientos.

Espectaculares inflorescencias de Erythrina caffra que parecen llamaradas de fuego. Las flores no producen ningún perfume. Los polinizadores, principalmente aves, son atraídos por el llamativo color rojo de los pétalos y por la recompensa del nutritivo néctar que las flores producen en abundancia. Cada flor contiene hasta 10 gotas de néctar (aproximadamente 1 cc.) y cada inflorescencia está formada por unas 80 flores, que segregan por tanto unas 800 gotas de néctar (unos 80 cc.). Teniendo en cuenta que en la copa de un árbol adulto puede haber hasta 2000 inflorescencias, es decir, hasta 160.000 flores, el cálculo total nos da una producción de 1.600.000 gotas = 160.000 cc. = 160 litros de néctar por árbol. El esfuerzo de la Erythrina caffra para asegurar la siguiente generación es realmente titánico.

Ha sido demostrada la polinización de las flores de esta leguminosa por los estorninos de la especie Onychocnathus morio, los ruiseñores del género Pycnonotus sp., los tejedores amarillos de la especie Ploceus subaureus, los pájaros sol del género Nectarinia sp., las oropéndolas del género Orioles sp., y muchas otras aves que en plena primavera se pueden ver en bandadas de cientos de individuos visitando los árboles en flor.

Legumbres inmaduras de Erythrina caffra fotografiadas en el Jardín Botánico de Lisboa a principios de mayo.

Legumbres maduras del árbol del coral sudafricano a principios de mayo. Las semillas se quedan pegadas a las vainas abiertas, las cuales son desplazadas lejos de su madre por las ráfagas del viento y por las lluvias torrenciales, facilitando así la conquista de nuevos territorios. Como ocurre con muchas semillas sin pulpa jugosa a su alrededor, las de la Erythrina caffra presentan dos limitaciones a la germinación, los llamados letargo externo y letargo interno.

Semillas de Erythrina caffra de un intenso color rojo. La cutícula brillante que las cubre es impermeable al agua. Representa el llamado letargo externo. Para que el embrión se hidrate y salga del letargo interno debe ser escarificada por las bacterias, hongos y ácidos del suelo, que corroen la cutícula y la hacen permeable a la entrada de agua. Una vez han sido escarificadas, las semillas necesitan dos requisitos más para que su embrión salga del letargo interno: humedad y luz solar directa. Las semillas que quedan bajo la copa de su madre o tienen la mala suerte de ser desplazadas a un lugar sombreado, aunque su cutícula haya sido permeabilizada a la hidratación, no germinan, pues necesitan que los rayos solares incidan sobre ellas o sobre la fina capa de tierra que las cubre para que el embrión se despierte del letargo interno.

Pequeño árbol del coral sudafricano recien germinado. En uno de los dos cotiledones se puede ver la escarificación mecánica a la que sometí la semilla rascándola contra un bloque de arenisca para romper la cutícula y facilitar la hidratación del embrión. Una vez escarificada la sembré en una maceta que coloqué a pleno sol. Los sensores de luz de la semilla detectaron los rayos solares que incidían sobre la delgada capa de tierra que la cubría y despertaron al embrión.

 Tronco de un viejo ejemplar de Erythrina caffra del Jardín Botánico de Lisboa.

Corteza rugosa y grisácea del tronco anterior recorrida por lineas blancas longitudinales.

Edito esta entrada el día 22 de enero de 2016 para añadir esta fotografía de la floración espectacular de este Árbol del Coral cultivado en Mallorca que, a consecuencia del cambio climático, se ha adelantado en tres meses.

Curiosamente cuando florece a finales de abril o a principios de mayo la floración es mucho más endeble.


5 comentarios:

  1. Yo sigo intentando que alguna se me haga adulta. Germinan muy bien, pero por más que intento protegerlas en invierno se me suele congelar la parte aérea... Veremos. Besos.

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  2. Yo plante la mía y ya se dio... Por lo que leo ahora temo que se muera. La cuidare mucho. Ojala viva

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